Estimados líderes, pastores y amigos, estas palabras son el eco de una certeza personal y, me gustaría que puedas tomarlas, hacerlas tuyas y compartirlas.
El calendario está a punto de girar, y en esta pausa estratégica de fin de año, te invito a reflexionar sobre una valiosa inversión que hemos realizado: nuestras relaciones.
Invertir en relaciones interpersonales trascendentes no es una opción; es un imperativo espiritual y estratégico. La unidad no es una meta a alcanzar, sino un regalo ya consumado por la obra de Cristo en la cruz. Él no solo nos salvó individualmente, sino que nos conectó para un propósito ineludible.
Tu servicio al Señor, en el lugar exacto donde has sido plantado, es un complemento que fortalece a la Iglesia, me fortalece, nos hace fuertes. Somos un cuerpo funcional, complejo y hermoso, un sistema orgánico diseñado para operar en interdependencia radical y sobrenatural. Y es juntos, y solo juntos, que llevamos adelante la obra de Dios en su plenitud. Aunque haya distancias y con algunos no nos conozcamos tanto como quisiéramos.
Hemos estado tejiendo una historia, hemos compartido trincheras de fe, cafés que se hicieron confesionarios, y escenarios que fueron altares.
- Con algunos, las horas se han vuelto mentoría y la mesa se ha llenado de planes a largo plazo.
- Con otros, hemos cruzado tan solo un saludo cómplice, una mirada que dice: "Sé que estás en la batalla, y estoy contigo."
- Con muchos, compartimos la inmediatez de un grupo de WhatsApp, una respuesta rápida en la vorágine digital.
Pero siempre es el mejor momento de ir más allá del saludo fugaz y de la conexión por defecto. El sentido de esta “carta abierta" es un nuevo acercamiento intencional.
Los tiempos que vienen demandarán madurez relacional. La soledad del liderazgo deberá quedar en anécdotas olvidadas e historias del pasado. El desafío para cada ciclo nuevo del calendario deberá encontrarnos más vinculados. Y propongo aquí, lo mismo que cada año me ocupa en ese sentido:
- Transformar los contactos, convertir esos "saludos cómplices" en apoyo mutuo y propósito compartido, comenzando por mínimas cosas que se harán grandes.
- Elevar la conversación: Dejar el café superficial para pasar a las preguntas difíciles: ¿Qué carga estás llevando que yo puedo aligerar? ¿Cuál es tu punto ciego que mi perspectiva puede iluminar? Y viceversa.
- Tejer la Amistad Trascendente: Recordar que una amistad en el Reino no es solo para pasarla bien, sino para proyectar el futuro de Dios en esta tierra. Una conexión estratégica es aquella que, cuando se une, genera un efecto exponencial que ninguno de sus componentes podría lograr por sí solo.
¡Permitamos que este nuevo año sea un avance y no un retroceso!
Que este fin de año no sea un simple cierre, sino un portal para ser intencional en las uniones que definirán la próxima temporada. La estrategia más poderosa no está en el plan de proyecto, sino en la red de personas que lo sostienen.
Yo pensé en tu vida, pero si estas palabras las quieres sembrarlas en otros, compártelas. Tomemos en nuestras manos el calendario y que la agenda esté a nuestro servicio.
Por Carlos Samuel Mansilla
Pastor principal de CASA BÍBLICA ARGENTINA
Instagram: @carlossamuelmansilla
www.carlossamuelmansilla.com
---
* CUPEE - Consejo Unido de Pastores de Esteban Echeverría
* Socio Activo de Sociedad Bíblica Argentina
* Equipo Facilitador Nacional de ACIERA Niñez, Adolescencia y Familia.


No hay comentarios.
Publicar un comentario