¡Basta de postergar a la niñez!
Todo ser humano adulto que habita hoy nuestro planeta fue niño. Muchos de ellos son quienes hoy gobiernan y toman decisiones nacionales e internacionales que impactan la dirección de la humanidad. Por ello, resulta crucial abordar el cuidado integral de la infancia: la contención, la formación, el acompañamiento en el desarrollo, la cobertura de sus necesidades, y la enseñanza espiritual y emocional.
Urgencia y Desafío: El Trabajo con la Niñez desde la Iglesia.
Es imperativo y urgente que las iglesias evangélicas prioricen y optimicen su labor con la niñez. El futuro de la sociedad y de la fe se moldea en la infancia de hoy. Cada líder y agente de cambio de mañana es el niño que llega muchas veces a nuestras puertas. La calidad de su desarrollo impactará en el porvenir.
La niñez requiere un abordaje completo que abarque el cuidado, la contención y la formación en todas las áreas de su vida (física, emocional, social y espiritual). La infancia es el período clave para la siembra de valores cristianos y la enseñanza espiritual. Es la etapa más receptiva para establecer un fundamento de fe duradero y dejar afirmado un legado de la Fe.
La urgencia del trabajo es para hoy porque el tiempo es un factor crítico. Lo que se omite o se pospone en la niñez, se convierte en una carencia profunda y difícil de revertir en la vida adulta. Tenemos un gran ventana para las oportunidades y la niñez es esa ventana para la formación del carácter y la identidad espiritual, que se cerrará progresivamente con la adolescencia.
Es la etapa más receptiva para establecer un fundamento de fe duradero y dejar afirmado un legado de la Fe.
La niñez actual enfrenta acelerados cambios sociales, crisis familiares y una sobreexposición a contenidos nocivos y presiones. La iglesia debe actuar como un refugio y una fuente de cobertura protectora en los actuales contextos de vulnerabilidad.
Tenemos que abordar sus necesidades emocionales y espirituales hoy, y prevenir de esta manera los graves problemas del futuro (riesgos sociales, crisis de identidad, vacío espiritual, etc.). Debemos tener un impacto inmediato.
Para cumplir con esta misión urgente, las iglesias deben superar varios obstáculos:
- Prioridad presupuestaria y de liderazgo: El trabajo con niños debe dejar de ser una actividad secundaria para convertirse en un ministerio central con recursos y liderazgo calificado y estable.
- Capacitación especializada: Necesidad de formar a los docentes y voluntarios no solo en doctrina, sino en psicología infantil, pedagogía, y manejo de crisis emocionales y abusos.
- Adaptación metodológica: Pasar de un modelo tradicional de enseñanza a metodologías participativas, relevantes y creativas que respondan al contexto cultural y tecnológico de los niños de hoy.
- Inclusión familiar: Desarrollar estrategias efectivas para acompañar a los padres y fortalecer a las familias como el primer y principal ámbito de formación espiritual.
Tenemos desafíos que son claves para la Iglesia. Las congregaciones locales deben dejar de ser islas para crear nodos de conexión, trabajos inteligentes en red, abordajes barriales conjuntos, etcétera. Es tiempo de no perder tiempo, potenciar todo lo bueno que se está haciendo y revisar lo que puede potenciarse aun más para arrebatar a los niños de un futuro incierto sin Dios.
Por Carlos Samuel Mansilla
Pastor principal de CASA BÍBLICA ARGENTINA
Instagram: @carlossamuelmansilla
www.carlossamuelmansilla.com
Equipo Facilitador Nacional de ACIERA Niñez, Adolescencia y Familia. Socio Activo de Sociedad Bíblica Argentina


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