Los que nos sirven | 1º Timoteo | Día 8

Los que nos sirven | 1º Timoteo | Día 8

08 LOS QUE NOS SIRVEN
Lectura: 1º Timoteo 3:8-13
Por Carlos Samuel Mansilla
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Plan: 20 días con 1º Timoteo.
Un breve tratado sobre la primera epístola de Pablo a Timoteo
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Estar al servicio de los santos en la congregación es algo significativo y un privilegio. Es raro decir que servir es tremendo, admirable y extraordinario, porque culturalmente, hoy en día esto es absurdo. Sin embargo, servir, ayudar, estar al servicio,  asistir y auxiliar las necesidades, etcétera, es una actitud que debe definir nuestras vidas y exteriorizar el estado de nuestro corazón ante Dios (1 Samuel 13:14, Hechos 13:22).

Increíblemente, en el caso de las congregaciones, y de manera equivocada muchos creen que ser servidor o siervo es una especie de título que destaca a la personas por encima de otros y esto suele generar orgullo o una sensación de ser o querer ser mejor que el otro, o de ser más importante, en el sentido de superioridad mundana. Y algunos al punto tal de ejercer autoritarismo o dominio por medio de la imposición de la fuerza o incluso de forma agresiva. Estas personas no tienen un corazón humilde y puro y no merecen este privilegio de servir a los santos.

Pero lejos de esto, lo especial, preponderante y característico de aquellos que sirven con un corazón conforme al corazón de Dios es la VIDA DE CRISTO trabajando profundamente en ellos. Es Cristo mismo, ya que el primero en servir fue Él, y si alguien aspira a estar en el servicio tiene que tener presente al primer servidor que se puso como ejemplo cuando en su última cena en este mundo lavó  los pies de sus discípulos, tarea que debían desempeñar los esclavos. Este es el evangelio que Jesús destacó cuando una mujer  hizo lo mismo derramando perfume y lavando sus pies en Mateo 26:13.

Las características para los que quieren estar al servicio son iguales a las de los que nos presiden y guían en nuestras comunidades de FE, no deben tener fallas o puntos débiles en sus vidas. En este caso hay un tema que es marcado específicamente y es que tienen que ser puestos a prueba y ser supervisados antes de darles este lugar privilegiado de servicio. Este servicio abarca tanto tareas manuales como espirituales y pueden desarrollarlas hombres como mujeres, pero principalmente la base de todo este asunto es poder ejercerlo para la gloria de Dios, donde obviamente se obtiene un grado honroso y mucha confianza en la FE. Esto está muy lejos de la vanidad y la arrogancia para satisfacer un deseo personal sino que es una recompensa que Dios otorga a los corazones rendidos a su servicio.  Dice la palabra de Dios: En lo poco has sido fiel, en lo mucho te pondré (Mateo 25:23), porque Él es galardonador de los que le buscan (Hebreos 11:6).










 © Carlos Samuel Mansilla
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