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Investigar para orar con entendimiento

INVESTIGAR PARA ORAR CON ENTENDIMIENTO
Lectura: Nehemías 1:1-4
Por Carlos Samuel Mansilla

En el libro de Nehemías podemos ver que nuestro protagonista, quien estaba cautivo, le pregunta a uno de sus compatriotas sobre su pueblo, los que no habían sido tomados cautivos, cómo habían quedado, cómo estaban la ciudad. Hizo un trabajo de investigación por el deseo de saber que había pasado, por la sensibilidad de entender la situación actual de sus iguales, de sus amigos, para conocer que había sido de sus vidas.

Un fragmento pequeño del relato nos muestra que Nehemías hizo un pequeño análisis de la situación y se estremeció al saber 4 cosas: 1. Estaban mal, 2. Estaban sufriendo humillaciones, 3. el muro de la ciudad estaba destruido y 4. las puertas quemadas.

Él hizo una sencilla pregunta que nosotros debemos aprender a hacer: ¿Cómo están mis hermanos y mi ciudad? Esto nos muestra que estaba interesado en sus hermanos a pesar de estar lejos, que tenía necesidad de saber que había pasado con ellos, que necesitaba entender la realidad de su ciudad.
Nosotros debemos ser sensibles para preguntar acerca de nuestros prójimos, debemos informarnos de nuestra sociedad y hacer un análisis social y cultural. Con sólo abrir los ojos o hacer algunas sencillas preguntas claves, podemos llegar a tener entendimiento de lo que está pasando, y en base a eso orar con insistencia, con entendimiento, con remordimiento, con sensibilidad y con amor.

Tener un corazón pastoral es lo que Dios nos ha dejado como responsabilidad, tener un corazón sacerdotal, tener la capacidad de posicionarnos en ese lugar de intercesión, de intermediarios. Todos los que hemos nacido de nuevo tenemos el ministerio de la reconciliación, somos embajadores en nombre de Cristo. Pero para eso debemos conocer qué está pasando en la sociedad, tener sensibilidad hacia aquellos que viven en mi cultura o en otra, amar a mi prójimo, para luego orar con conocimiento y con poder, para interceder por el pueblo, llorar, hacer duelo, ayunar, orar delante de Dios, entrar en acción (Nehemías 1:11) y comenzar la tarea de la que no puedo huir: la de ser herramienta en las manos de Dios y que los hombres vuelvan a los mandamientos de Dios para ser salvos.

Oración:
Señor, ayúdame para ser diligente en preguntar con sensibilidad por mis hermanos, por mis conocidos, por mis parientes, para orar con entendimiento y llevar a cabo cada acción práctica con el mismo amor que tu has tenido por nosotros al dar tu vida. Ayúdame a ser sensible a la sociedad como tu lo has sido con la humanidad interviniendo con tu propia vida. Amén.






 © Carlos Samuel Mansilla
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