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Dios actúa cuando terminan nuestras razones | Carlos Samuel Mansilla

Lectura guía: Lucas 5:1-5.
Por Carlos Samuel Mansilla.

Lucas 5:1-5
1 Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. 2 Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. 3 Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. 4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. 5 Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red.

Nuestras capacidades no son suficientes

Tenemos dos situaciones en este relato que se entremezclan, una es la de una multitud que está siguiendo a Jesús para oir la Palabra de Dios (Versículo 1), otra es la de los pescadores que están a la orilla del lago (Versículo 2). Por un lado tenemos a personas deseosas de escuchar las Palabras de Jesús, por otra parte a pescadores que no están siguiendo a Jesús, que no quieren escuchar sus palabras, sino que están ocupados en sus labores, en su trabajo, y velando desesperadamente por sus negocios. Negocios que estaban en crisis…

¿Por qué sabemos que sus negocios pesqueros estaban en crisis? Porque eran pescadores diestros, de oficio, con mucha pericia y destreza, de familias y generaciones de pescadores, y no tendrían que haber insistido toda la noche tirando sus redes una y otra vez sino que deberían haber vuelto a sus casas y haber salido en otro momento y haber esperado las señales que todo pescador conoce con respecto a la pesca. Sin embargo, sus destrezas y capacidades no fueron suficientes para lograrlo.

Nuestros conocimientos y habilidades, nuestras razones y títulos nunca son suficientes ni van a alcanzar. Siempre, de un momento a otro, todo se termina, tiene un límite. En algún momento nuestras capacidades llegan a su fin. Dentro de nuestras fronteras humanas no hay sabiduría y lo que para nosotros es elevado sólo oscurece el consejo de Dios (Job 38:2).
Debemos poner nuestra mirada en la perspectiva de Dios y no en la de los hombres (Marcos 8:33).


Jesús quiere llevarnos fuera de nuestro límites

Entonces Jesús tomó la iniciativa de subir a la barca de uno de ellos, un tal Simón, para seguir enseñando a la multitud. Aprovechó las propiedades que tiene el agua de amplificar y propagar el sonido de la voz, improvisó un púlpito y centró toda la atención para que sus Palabras fueran escuchadas. Luego de sus enseñanzas hacia la multitud se dirigió directamente al dueño de la embarcación y le dijo: “Boga mar adentro (Del griego: βάθος, transliteración: bádsos. Diccionario Strong: G899), y echad vuestras redes para pescar”. Otras versiones dicen: “hacia la parte honda del lago” (RVC), “a las aguas más profundas” (NTV), “Boga hacia lo hondo” (BTX), “a la parte honda del lago” (TLA), “Boga a aguas profundas” (PESHITA).

Jesús le dio una orden increíble, le indicó algo extraordinario, fuero de lo ordinario y de lo común. Jesús se plantó en una posición lejos de las capacidades comunes, algo ilógico para los pescadores sabelotodos.

1. Jesús lo encargó al perito pescador para que deje la superficie, que deje el entorno de lo cercano, visible y se interne en la profundidad de un nuevo entendimiento. Jesús le indicó que deje todo conocimiento previo, todo razonamiento humano, y que acepte algo que está más allá de sus seguridades, confianzas y razonamientos personales.

2. Jesús le reveló al experto marino que debía profundizar para alcanzar, que debía ahondar para conseguir ganancias, que debía ir a profundidades lejanas de su confort personal. Le indicó que escarbar tiene sus privilegios, que bucear mar adentro y esforzarse en ir más allá de sus ojos le iba a dar una satisfacción “extravagante”: Excesivamente peculiar, con razones desacostumbradas a las comunes y con singularidades celestiales.

Jesús quiere que dejemos toda lógica humana y que profundicemos una nueva confianza basada en la FE. Quiere que demos ese paso, que obedezcamos mas allá de nuestros límites naturales y que practiquemos una nueva realidad celestial.

DIOS actúa cuando terminan nuestras razones

Salmos 107:23-29
23 Los que descienden al mar en naves, y hacen negocio en las muchas aguas, 24 Ellos han visto las obras de Jehová, y sus maravillas en las profundidades. 25 Porque habló, e hizo levantar un viento tempestuoso, que encrespa sus ondas. 26 Suben a los cielos, descienden a los abismos; sus almas se derriten con el mal. 27 Tiemblan y titubean como ebrios, y TODA SU CIENCIA ES INÚTIL. 28 Entonces claman a Jehová en su angustia, y los libra de sus aflicciones. 29 Cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas.

En las profundidades podés encontrar la gloria de Dios, ahí donde toda tu ciencia es inútil, ahí donde tus fuerzas ya no funcionan para parar la tempestad, donde tu sabiduría y razones mundanas ya no tienen sentido.
Ese lugar donde termina todo tu entendimiento, donde comienzas a ver que todo lo que tienes, posees y eres, “es inútil”, ese lugar lejos de nuestra zona de confort, donde no tenemos respuestas a preguntas que ni siquiera nos haríamos, ahí, al límite de todas nuestras limitaciones APARECE LA GLORIA DE DIOS. En esas profundidades está ese territorio en el que debemos entrar, conocer y escarbar: La sabiduría de Dios.

Respondiendo Simón, le dijo:
Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red” (Lucas 5:5).

Hasta aquí llegó mi capacidad, hasta aquí llego mi pericia, hasta aquí llegó todo lo que soy, a partir de aquí soy incapaz, mi ego no existe, en este límite no puedo ser soberbio, ni sabio ni entendido, no puedo enorgullecerme de nada, mi arrogancia aquí no tiene sentido, todo lo que soy, pienso, veo, siento, de acuerdo a mi naturaleza humana, aquí todo es basura (Filipenses 3:8).
Al límite de mis razones comienza la acción de Dios. Dios comienza a actuar cuando quedo postrado en el mar de mis debilidades e imposibilidades. Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí (Gálatas 2:20).

Tenemos acceso a las profundidades de Dios

Las maravillosas cosas celestiales que nuestros ojos nunca vieron, ni nuestros oídos nunca oyeron, ni nuestra mentes han imaginado, están preparadas para nosotros.

1º Corintios 2:9-12
12 Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. 10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. 11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. 12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido

Debemos buscar las cosas que tiene que ver con el reino de Dios y su justicia (Mateo 6:33). Todo lo demás debe estar en el segundo plano de nuestras preferencias y Dios que es justo nos brindará recompensas por su gran amor hacia nosotros (Mateo 7:11, Hebreos 11:6).
Buscar las cosas del reino es examinar las profundidades de Dios por medio de su Espíritu Santo, quien nos habita. Debemos entender lo que Dios ya nos ha regalado y que poseemos, y esto es la posibilidad de acceder a sus profundidades. “La profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios son insondables, y sus juicios y caminos inescrutables” (Romanos 11:33) y nosotros tenemos acceso a la que Dios quiso y quiere aun revelarnos.

Pablo oraba por esto, para que las hermanos accedan a esa profundidad, a esas riquezas, a esa fortaleza, a eso que excede nuestros conocimiento.

Efesios 3:14-21
14 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, 16 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; 17 para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, 18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, 19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. 20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, 21 a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.

Tenés acceso al conocimiento de Dios por medio de su Espíritu que habita en nuestro Espíritu.
No creas que estás lejos, y si aún así estuvieras alejado de Dios, separado desde un abismo a otro, aún así Dios te llamaría desde el extremo del otro abismo a la voz de sus cascadas y todas sus olas llegarían sobre ti (Salmos 42:6-8).
No hay manera de estar alejado de Dios salvo que dejes de confiar en Él por tu propia cuenta.
¡¡¡Tenés todas las posibilidades!!! ¡Disfrutá el mar de posibilidades que te da Dios! ¡Para Dios todas las cosas son posibles! (Marcos 10:27).

Estás con Cristo o en contra de Él
(El que no recoge desparrama)

El tonto o el descerebrado es aquel que no le importa la profundidad de la sabiduría de Dios. No se goza en la inteligencia ni se complace en el discernimiento, sino que hace alarde de su propia opinión. Esa clase de persona necia cree que tiene la razón de todo, no le importa el consejo y aunque todos le dicen lo contrario señala con el dedo acusando a todos sin base bíblica y lo que es peor, creyendo que la Palabra de Dios lo avala, pero siendo su conducta contraria a todo lo que es celestial. El descerebrado posee esa sabiduría humana, carnal y diabólico (Santiago 3:15).
Los necios se preocupan para perdición y no se ocupan para salvación, pero quien ha buscado entendimiento en las profundidades es como un arroyo que rebosa de sabiduría.

Proverbios 18:2-7
2 No toma placer el necio en la inteligencia, sino en que su corazón se descubra. 3 Cuando viene el impío, viene también el menosprecio, y con el deshonrador la afrenta. 4 Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre; y arroyo que rebosa, la fuente de la sabiduría. 5 Tener respeto a la persona del impío, para pervertir el derecho del justo, no es bueno. 6 Los labios del necio traen contienda; y su boca los azotes llama. 7 La boca del necio es quebrantamiento para sí, y sus labios son lazos para su alma.

El evangelio se implanta en la profundidad. El ejemplo de la semilla que echó raíces en lugar profundo nos muestra la manera en que hay que procurar que nuestras vidas sean un lugar propicio para la acción de Dios. La semilla que no cayó en lugar profundo, es la que brotó pronto y con la primer dificultad se quemó y se secó.

Marcos 4:5-6
5 Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra. 6 pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.

Marcos 4:8
Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.

Respondiendo Simón, le dijo:
Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red” (Lucas 5:5).

Nuestro pescador, nuestro conocedor del lago, nuestro experto en todos los asuntos pesqueros, tomó una decisión. Dejó de lado todo lo que él conocía, lo que era, entendía, había aprendido, lo que le habían legado, dejo absolutamente todo conocimiento humano para dejar lugar a la acción de Dios.
Dice la palabra de Dios que debemos PROCURAR con constancia presentarnos ante Dios para ser aprobados con el uso correcto del evangelio, EVITANDO todo lo que tiene que ver con palabras de descrédito, de desprecio, de manchar a otros, y todo lo que es blasfemia, porque esto es como una gangrena que sólo carcome al mensajero de maldad.

2º Timoteo 2:15-17
15 Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. 16 Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad. 17 Y su palabra carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto,

Es una decisión más que importante, y se trata de dejar actuar a Dios y morir a nosotros mismos. ¿Qué vas a decidir hoy?
Delante de ti tenés un panorama de victoria. El desafío no es fácil, se trata de morir a nosotros mismos, de no quedarnos en lo superficial, en lo de siempre, en lo que conocemos, en nuestra sector de confianza, en nuestros círculos de confort, se trata de ir cada vez más profundo, dejar lo conocido, alejarnos de la comodidad y adentrarnos en terrenos que han sido poco explorados.

Se trata de dejar el todo de lo que conocemos para introducirnos en el todo de las riquezas celestiales.
¿Qué vas a hacer?

Debemos poner nuestra mirada en la perspectiva de Dios y no en la de los hombres (Marcos 8:33). No todo fue fácil para nuestro pescador sabelotodo. Leamos Mateo 16:23: “Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres”.

Tenés que tener la perspectiva de Dios y no la de los hombres. ¿Acaso querés ser tropiezo para Jesús mismo? Estás con Él o en contra de Él.
Hoy tenés que tomar una decisión extraordinaria para seguir a Jesús.

Dejá todas tus razones de lado y Dios va a actuar poderosamente en tu vida.



Exposición bíblica del 9 de febrero de 2020.
En Casa Bíblica Argentina






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